HOTELERÍA Y ALOJAMIENTO

El descenso del gasto medio diario de los turistas que visitan España ha afectado especialmente al Sector Hotelero. Durante la temporada de verano, concretamente en los tres meses estrella (julio a septiembre), este Sector registró una reducción media en la ocupación del 5% en establecimientos de ‘sol y playa’ con respecto de 2001, de acuerdo con los datos de la Agrupación Hotelera de las Zonas Turísticas de España (ZONTUR). La ocupación en los hoteles urbanos y de interior cayó en torno al 3%), según de la Federación Española de Hoteles (FEH). En los diez primeros meses de 2002 se registraron un total de 200 millones de pernoctaciones en España, un 3% menos que en el mismo periodo del ejercicio precedente, mientras que el número de clientes se situó en 52,8 millones, con un ligero descenso del 0,25%, según el Instituto Nacional de Estadístisca (INE).

Las expectativas futuras de negocio en este Sector son "impredecibles", según la opinión de la mayoría de los empresarios consultados. Mientras los costes de producción han sufrido "aumentos", los precios "han bajado" o "se han mantenido", según los hoteleros. La ocupación media de los establecimientos de alojamiento ha sido "menor" y el apoyo que han recibido por parte de las distintas Administraciones públicas ha sido "insuficiente". Los sucesos del 11-S han incidido en la "caída de las reservas", según los hoteleros españoles, así como en "el incremento de ofertas de última hora" y "la proliferación de los descuentos", influidos por "el auge de nuevos países receptores" y "el descenso de la estancia media". El gasto de los españoles en viajes y la duración de sus vacaciones es, en la mayor parte de los casos, "similar" al del año anterior, según el Sector Hotelero.

El número de turistas alojados en hoteles se redujo en España un 1,1% entre enero y septiembre de 2002, mientras que los que acudieron a casas particulares creció por encima del 4%, según los datos de Frontur. En los nueve primeros meses del año se detectó un aumento del 15% en las viviendas particulares alquiladas. Estos datos indican una clara tendencia del turismo extranjero hacia el alojamiento en la oferta que no cuenta con servicios profesionales. Por otra parte, la estancia media en los hoteles ha ido cayendo desde el año 1999 (en que el promedio estaba en 3,9 días) hasta 2002, cuya estancia media se situó en los 3,7 días.

La Confederación Española de Hoteles y Apartamentos Turísticos señala que en el verano se dejaron de ingresar unos 300 millones de euros por el descenso de la actividad hotelera. La disminución, sin embargo, no fue uniforme. La media se situó en un 12%. En los hoteles urbanos y de interior la caída de la facturación se sitúa entre el 5% y el 10%. En el segmento de ‘sol y playa’, la zona más afectada fue Baleares, donde el turismo nacional no fue capaz de compensar la caída de algunos mercados emisores extranjeros.

Por mercados, el mayor descenso correspondió al emisor alemán, con una reducción del 15%, aunque en zonas determinadas, como es el caso de Menorca, la disminución alcanzó casi el 30%. El emisor británico se estancó, manteniéndose en un nivel muy parecido al del año anterior; mientras que subió el italiano, llegando al 20% en algunos puntos de España. El turismo emisor doméstico repuntó ligeramente, sobre todo en la cornisa cantábrica, Madrid o Castilla y León.

Entre las causas que las organizaciones empresariales hoteleras apuntan para explicar este descenso están: la crisis económica internacional (especialmente la recesión que vive Alemania), el constante aumento de la oferta hotelera (entre el 2% y el 3% más este verano), la competencia de nuevos mercados dentro del Mediterráneo (destacando la antigua Yugoslavia, Croacia, Turquía y Túnez), el mal tiempo que caracterizó la meteorología en el actual ejercicio, el fuerte incremento de precios de la oferta complementaria y las huelgas que se registraron durante 2001 y 2002 en Baleares y Costa del Sol.

Por lo que respecta a la temporada pasada, los datos globales del Sector Hotelero durante 2001 resultaron bastante discretos en comparación con los años de gran crecimiento. Según la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH) del INE, el año pasado se alojaron casi 60 millones de turistas en hoteles y establecimientos asimilados, apenas un 1% más que en 2000. El total de pernoctaciones llegó a 228,5 millones, que supusieron un incremento del 0,6% respecto del año anterior; de las cuales el 48,6% se concentró en los meses comprendidos entre junio y septiembre, con una estancia media de 3,8 días, muy superior entre los turistas extranjeros (5,3 días) en comparación con los nacionales (2,6 días).

El parque hotelero español superó el millón de plazas de alojamiento el año pasado, con un incremento del 2,4%. Los establecimientos de cuatro y cinco estrellas fueron los que más incrementaron la creación de nuevas plazas. Este incremento de la oferta, unido a un aumento de las pernoctaciones muy moderado, ocasionó la caída del grado de ocupación en 2001, que se situó en el 58%, un 1,5% menos que en 2000. La disminución del segmento de categoría superior fue más acusada que el experimentado en la categoría media; especialmente en los hoteles de cinco estrellas, cuya ocupación bajó un 6,9%.

Por Comunidades autónomas, Baleares concentró en 2001 el 23% del total de pernoctaciones en nuestro país, superando a Canarias y Cataluña, prácticamente igualadas, con el 16% de cuota de mercado respectivamente. Navarra, Castilla-La Mancha y Extremadura experimentaron, asimismo, crecimientos interanuales superiores al 5%, mientras que en el País Vasco y la Comunidad de Madrid se registraron descensos cercanos al 3%.

La proporción de extranjeros que pasaron al menos una noche en un hotel español durante el año pasado fue del 91% en Baleares, del 85% en Canarias y del 65% en Cataluña. Entre ellos, los alemanes representaron el 31,1% del total de pernoctaciones. El segundo mercado emisor en importancia es el británico, que supuso el 29,9% de las pernoctaciones y experimentó un crecimiento el pasado año del 9,4%. Aunque su peso específico sea bastante menor, no deja de resultar significativo el enorme descenso de mercados como el japonés, que cayó un 22% en 2001. En cuanto al emisor doméstico, el 23% lo aportó la Comunidad de Madrid, el 17% Cataluña, el 14% Andalucía, el 10% la Comunidad Valenciana, y el 36% el resto de las Comunidades autónomas del Estado español.

A principios de 2002 se contabilizaron en España un total de 14.835 establecimientos hoteleros, de los cuales el 45% eran hoteles y el resto hostales y pensiones. En total, el Sector ofertó 1,3 millones de plazas, el 80% de las cuales estuvo a cargo de la planta hotelera. El 60% de las plazas ofertadas por los hoteles españoles pertenecían a establecimientos de 3 ó 4 estrellas, y el 75% de ellas se concentraba en cinco Comunidades autónomas: Baleares (24%), Cataluña (18%), Andalucía (14%), Canarias (11%) y Comunidad Valenciana (7,5%).

El ‘efecto 11-S’ se dejó notar con fuerza en el Sector Hotelero, según los datos del INE. El pasado año, Barcelona y Madrid, las dos ciudades con mayor actividad en turismo de negocios, vieron caer sus pernoctaciones, entre septiembre y diciembre, en un 6% y un 10,6% respectivamente. En general, las pernoctaciones de extranjeros disminuyeron un 2,5% en los meses posteriores a los atentados de Estados Unidos.

Los precios de los establecimientos hoteleros mantuvieron una tendencia moderada al alza durante el año 2001, con respecto a las fuertes subidas de otros años, según el Índice de Precios Hoteleros (IPH) del Indice de Precios al Consumo (IPC), que elabora el INE. La tasa interanual de crecimiento fue del 5,2%, un punto y medio inferior a la de 2000. El aumento fue generalizado en todas las tarifas que componen el índice ponderado del INE. Así, según el IPH, la ‘tarifa normal’ subió el 4,2%, la de ‘turoperadores’ el 5,3%, la de ‘empresas’ el 9,2%, la de ‘fin de semana’ el 6,8% y la de ‘grupos’ el 5%. La única Comunidad autónoma que redujo sus precios en 2001 fue Canarias, donde bajaron un 2,9%. El mayor incremento, según el INE, se produjo en Baleares, con un alza del 10,1%, seguido de Madrid (8,7%) y Cataluña (8,4%).

La temporada estival del 2002 reflejó, sin embargo, un descenso de cinco puntos en la tasa de variación interanual. En julio, por ejemplo, los precios crecieron una media del 2,4% con respecto al mismo mes del año anterior, en que éstos subieron un 7,8% por encima de la media de 2000. No obstante, el algunas Comunidades autónomas de menor incidencia turística se registraron incrementos muy significativos, como en el caso de Navarra (13%), La Rioja (9,5%) o Aragón (8,3%). Por el contrario, los destinos de ‘sol y playa’ experimentaron aumentos muy moderados; e incluso descensos, como en el caso de Canarias.

Los resultados de la temporada estival han sembrado de incertidumbre y preocupación al Sector Hotelero. La Confederación Española de Hoteles y Apartamentos Turísticos aporta dos propuestas alternativas. La primera, que la salida a la crisis pase por apostar por el cliente de alto poder adquisitivo, lo cual obligaría a los empresarios a reformar a fondo sus establecimientos y aumentar los costes de producción, para ofrecer un servicio de mayor calidad; aunque se advierte que una especialización de estas características haría perder competitividad en precio, frente a mercados emergentes como Croacia o Turquía, entre otros.

La segunda opción que contemplan los empresarios hoteleros es mantener la calidad y buscar una reducción de los precios. Aquí es donde el Sector Hotelero reclama una participación más activa de las Administraciones públicas, no sólo en promoción de los destinos, sino en iniciativas que ayuden a controlar los costes de producción. ZONTUR y FEH, las dos grandes organizaciones empresariales hoteleras de ámbito estatal, han propuesto recientemente una serie de medidas para afrontar el futuro. Ante todo, el Empresariado apuesta por desechar cualquier política generalizada de bajada de precios y de ofertas indiscriminadas, así como por incrementar los presupuestos para la promoción directa, incidiendo en la oferta complementaria de España como destino turístico (gastronomía, compras, deportes, cultura, medio ambiente, etc). Asimismo, los hoteleros proponen diversificar la política de marketing del destino España, para reducir la excesiva dependencia de mercados emisores como el alemán o el británico; mejorar la calidad de los establecimientos (a través de ayudas públicas) en un momento poco propicio para inversiones, habida cuenta de la caída en la rentabilidad; y propiciar una mayor coordinación de las acciones y reglamentaciones del Gobierno central y las Comunidades autónomas.

Ante la actual situación, el Empresariado solicita la reducción de impuestos locales, especialmente la eliminación de la polémica ‘ecotasa’ (implantada el pasado verano en Baleares), demanda una persecución fiscal efectiva de la oferta alegal de alquiler de apartamentos (que el Sector estima creció un 15% en 2002), reclama una mejora de la seguridad ciudadana y recomienda una contención en los costes salariales y fiscales.

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