TRANSPORTE AÉREO

El Sector que más acusó los efectos distorsionadores de los atentados del 11-S en el mercado turístico fue el aéreo. Las aerolíneas han vivido desde entonces un periodo de convulsiones, sin precedentes en su historia más cercana. El "miedo a volar" fue la principal consecuencia. Una vez superado el choque inicial, las compañías aéreas tuvieron que afrontar un nuevo panorama, con inesperados retos. El Sector del Transporte Aéreo se encuentra en estos momentos en un periodo de profunda reestructuración: despidos generalizados, reducción de costes, nuevas alianzas, búsqueda de nuevos canales de distribución, etc.

Las conclusiones de la V Conferencia Iberoamericana de Ministros y Empresarios de Turismo CIMET 2002, celebrada en enero de este año, son muy reveladoras sobre los graves efectos del terrorismo internacional en el tráfico aéreo y los retos a los que se enfrenta el Sector. El 11-S supuso un parón, pero éste no fue igual en todos los mercados. Así, mientras que el doméstico ha ido experimentando una recuperación sostenida, los vuelos de larga distancia han tenido un comportamiento más irregular y una recuperación mucho más lenta. Las compañías aéreas están abocadas a realizar un enorme esfuerzo para mejorar su competitividad ante otros medios de transporte, lo que pasará por un severo recorte de los costes de producción a través de nuevas estrategias y alianzas, en busca de la recuperación del beneficio económico empresarial.

El 11-S impuso una manera distinta de gestionar las compañías aéreas. Los trágicos acontecimientos en Estados Unidos, pusieron fin a las políticas expansivas de puesta en marcha de nuevos destinos con tráfico comercial insuficiente, que habían llevado a la crisis a muchas aerolíneas, en una estrategia de extrema competencia que casi había desaparecido en la primera mitad de 2002.

Los síntomas de la crisis aún se siguen haciendo notar. Durante los seis primeros meses del año 2002, el descenso de la actividad aérea en España fue manifiesto. Según los datos del INE, el número total de aviones que entraron y salieron de los aeropuertos españoles entre enero y junio cayó un 5% respecto del primer semestre de 2001, pasando de 745.218 a 708.527 aparatos. El descenso fue más acusado en las líneas regulares (con una disminución del 6,6%), que en las charter, las cuales subieron un 1,5%. En cuanto al volumen de pasajeros, en los seis primeros meses de 2002 en España fueron transportados 2,3 millones menos que en el mismo periodo del ejercicio precedente. De los 67,2 millones que viajaron en avión, entre enero y junio de 2001 se pasó a 64,9 millones en los seis primeros meses del año, con una caída del 3,4% en el segmento regular, y del 4,1% en el charter.

Los sucesos del 11-S han propiciado en gran medida que durante 2002 se produzca un incremento de ofertas de última hora, proliferación de los descuentos, guerra de precios y recuperación de la inversión en promoción, en paralelo a recortes generalizados en los costes de producción de las empresas. La impresión mayoritaria es que el dinero que los españoles dedican a los viajes y la duración de sus vacaciones "se ha estancado" o "ha bajado" desde entonces, según el «Informe de Coyuntura». Idéntica tónica han mantenido las empresas: las aerolíneas que operan en España consideran que la ayuda pública ha sido "insuficiente", sobre todo en cuanto a los gastos extraordinarios que han supuesto el incremento de los seguros y las medidas de seguridad.

Aún así, el Sector Aéreo refleja poco a poco una cierta recuperación. El mercado asiático ha sido el que más favorablemente ha reaccionado, con un crecimiento muy importante, sobre todo en China. En Europa, varias compañías están presentando beneficios este año, aunque la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) señala que aquellas con mayor exposición al tráfico norteamericano siguen sintiendo el impacto negativo del 11-S. En Estados Unidos el tráfico aéreo se mantiene aún en niveles inferiores a la fecha de los atentados. Un factor que está impidiendo una mayor recuperación son los numerosos trastornos y retrasos que se producen en los vuelos, a causa de las estrictas medidas de seguridad impuestas en los aeropuertos. En este sentido, cabe destacar también el aumento de las tarifas aéreas que las compañías empezaron a aplicar el año pasado, empujadas por el ya citado incremento exponencial de los precios de los seguros.

En Europa, los resultados del primer semestre de 2002 reflejan cierta mejoría. Las cifras de pasajeros del pasado mes de septiembre vienen a constatar esta tendencia. Por primera vez, el tráfico aéreo en el viejo continente está empezando a recuperar niveles anteriores a los de los atentados. Las grandes compañías de Alemania, Francia o Gran Bretaña registraron incrementos superiores al 4% y cerrarán el actual ejercicio con importantes beneficios de explotación.

Las previsiones del organismo público Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) para el futuro inmediato son optimistas. Según sus cálculos, el ejercicio de 2003 presentará un incremento del 5,1% en el tráfico aéreo de pasajeros, y de un 3,2% en los ‘slots’ (permisos de aterrizaje y despegue) de aeronaves en los aeropuertos españoles.

Mención aparte merecen las llamadas "compañías de bajo coste", que están experimentado un notable crecimiento en Europa; y también en España, aunque el modelo de negocio que tratan de implantar sea más reciente en nuestro país. Basándose en programaciones de vuelos punto a punto, reducción en los costes de distribución (con uso de canales alternativos de comercialización) y nuevas estrategias de productividad, algunas de estas compañías han conseguido durante este verano crecimientos superiores al 50% y su cuota de mercado empieza a inquietar a las grandes aerolíneas, otrora de bandera.

Las relaciones de las grandes aerolíneas con su canal de distribución (las agencias de viajes) han empeorado sensiblemente desde el 11-S. La necesidad de las compañías aéreas de reducir costes se ha dejado sentir en recortes generalizados de las comisiones por la venta de billetes, con que éstas remuneran a las minoristas.

Ante esta situación, las aerolíneas han insistido en la necesidad de ayudas públicas. La Asociación Española de Compañías Aéreas (AECA) ha reclamado la necesidad de un programa de salvamento, similar al que en su momento se aplicó desde la Administración a las compañías navieras o al transporte ferroviario. De hecho, el Sector Aéreo es el único del conjunto de medios de transporte que sufraga las infraestructuras que utiliza, incluso algunos aeropuertos de nueva construcción que se prevé sean deficitarios.

La caída de la actividad aérea no se ha visto reflejada, sin embargo, en las ventas recientes de las agencias de viajes, que comercializan entre el 86% y el 100% del billetaje aéreo en España, según compañías. Los datos del BSP (sistema de pagos de IATA) correspondientes a septiembre de 2002, reflejan un enorme contraste con los del año anterior: el fatídico mes de los atentados de Nueva York y Washington. El volumen de ventas de billetes de vuelos regulares realizadas por las agencias de viajes españolas creció un 20%, con una producción bruta de 379,3 millones de euros. De ellos, 233,8 millones correspondieron a vuelos internacionales, con un aumento del 20% sobre septiembre de 2001, y 145,5 millones a nacionales, un 14% más. Este crecimiento eleva dos puntos el acumulado anual de ventas durante los nueve primeros meses de 2002, hasta situarlo en el 5% más que el pasado año. Por zonas, los destinos europeos facturaron un 15% más; las ventas hacia América crecieron un 27%; Oriente Medio aumentó un 20%, y hacia Africa un 56%. En el acumulado anual de 2002 (enero a septiembre), Europa sube un 5%, América un 2%, Extremo Oriente un 20% y Africa un 15%, mientras el mercado doméstico se sitúa en el 4% de crecimiento.

Durante 2001, la venta de producto aéreo también creció en España, aunque hubo una notoria desaceleración respecto de 2000. El año pasado la producción total del aéreo fue de 3.782 millones de euros, con un crecimiento del 7% sobre el año 2000, muy lejos del aumento del 17% registrado en el ejercicio precedente. A pesar del mazazo de los atentados, el resultado final del pasado año mantuvo unas cifras razonables, tras una caída del 11% en el mes de septiembre, que vino seguida de descensos del 3% en octubre, el 8% en noviembre y el 1% en diciembre.

La conclusión más evidente es que la crisis tras los atentados afectó de manera más aguda a las compañías aéreas que a los demás sectores del transporte y del turismo. En 2002 las aerolíneas perderán entre 4.000 y 6.000 millones de euros, según IATA, la mitad que el ejercicio anterior, el peor en la historia de la aviación civil, si bien los resultados son radicalmente diferentes si se distingue a las compañías estadounidenses de las europeas. La quiebra de las grandes aerolíneas suiza y belga, la suspensión de pagos de compañías norteamericanas, el cierre temporal de operaciones de la principal aerolínea española y las reestructuraciones puestas en marcha por las empresas del Sector para contrarrestar los efectos de los atentados, han generado ya unos 200.000 despidos en el Transporte Aéreo a nivel mundial.

ATRAS

INICIO

Atras Inicio