AGENCIA VIAJES

9.000 puntos de venta de 3.000 empresas. El sector de agencias de viajes volvió a experimentar crecimientos en todas sus magnitudes (numero de empresas y puntos de venta así como en facturación y rentabilidad) durante 2004. El número de puntos de venta (incluidos los ‘inplants’ en empresas y organismos) se sitúa en torno a los 9.000, pertenecientes a unas 3.000 empresas, dando empleo a unos 50.000 trabajadores y autónomos.

Facturación: 13.000 millones de euros. La facturación del sector se estima para 2004 en 10.000 millones de euros, a los que se añaden la venta de paquetes (unos 3.000 millones doblemente contabilizados en la venta del mayorismo puro). De esta cifra, más de 7.100 millones fueron intermediados por los sistemas globales de distribución (GDS), habiéndose situado los ingresos netos por encima de 1.000 millones.

6% más de ventas y 3,4% más reservas vía GDS. El incremento de facturación se sitúa en el 6%, según las asociaciones empresariales y grupos comerciales del sector, gracias al auge de los programas mayoristas, cruceros, productos como reservas de hotel y alquiler de automóviles y el despegue de las ventas online de agencias virtuales. El número de reservas a través del GDS líder se incrementó un 3,4%, alcanzando 31 millones de billetes (3% más), a través de más de 24.000 agentes, dotados de un número similar de terminales de reservas y 7.300 impresoras de billetes.

Persiste la atomización en las agencias. Pese al aumento de tamaño de las grandes redes, el pasado año continuó una de las constante del sector: la automización sectorial. Más del 40% de las agencias son sociedades limitadas y una cuarta parte anónimas. Únicamente ocho agencias superan 500 trabajadores, mientras que más del 40% está a cargo de autopatronos o autónomos (no cuentan con asalariados), y sólo un tercio emplea a menos de dos trabajadores, mientras casi el 90% de las agencias no alcanza diez asalariados.

Un ejercicio con altibajos. La evolución de las ventas en 2004 resultó especialmente irregular para las agencias. Pese a la incertidumbre que caracterizó el arranque del ejercicio, la Semana Santa resultó satisfactoria. No así la temporada de verano, al no despegar las ventas hasta bien entrado julio, salvándose por el tirón de la última hora en agosto y septiembre. El mercado de grandes viajes, en otoño, se comportó muy bien, al igual que la temporada de invierno. En general, las agencias españolas mostraron un dinamismo y crecimiento muy por encima de la media europea.

Los fees salvan la rentabilidad. El acontecimiento sin duda más relevante para las agencias españolas fue la drástica reducción de la comisión por parte de las compañías aéreas, y la incorporación del nuevo sistema de cobros netos por gestión (fees) en la emisión de billetaje. Al término del ejercicio y tras las sucesivas guerras de tarifas de las aerolíneas, que no perjudicaron a las agencias al cobrar éstas importes netos o fees por gestión y emisión, se constató que el nuevo sistema permitió recuperar buena parte de la rentabilidad perdida a causa de los sucesivos recortes de comisión impuestos por las compañías aéreas en los ejercicios anteriores.

Nuevo pulso de los grupos integrados. Un año más, en 2004 los grupos de integración vertical entraron (ya no sólo durante la temporada de verano sino en todo el ejercicio) en una agresiva dinámica de competencia, aún mayor que en años precedentes, lo cual volvió a afectar negativamente las ventas de las agencias medianas e independientes.

Las agencias estimularon la demanda. Las intensas acciones promocionales de las grandes redes minoristas, a las que se sumaron tanto transportistas como mayoristas de viajes, pasando por destinos nacionales y extranjeros y cadenas hoteleras y, aún con menores recursos, algunos grupos comerciales y agencias medianas, impulsaron el gasto del mercado emisor, estimulando la demanda y mejorando las ventas con relación a las del ejercicio precedente.

El 11-M apenas afectó al sector. Al igual que ya ocurriera tras el 11-S en Nueva York, el efecto del atentado del 11-M en Madrid tuvo un efecto inmediato que, apenas un mes más tarde, fue totalmente superado por el sector. En el caso de Madrid, al igual que en Nueva York, se cerró el año como un ejercicio récord en la entrada de turistas. Es probable, a este respecto, que el 11-M incidiera en el retraso de la decisión de compra para las vacaciones de verano, que finalmente alcanzó un buen resultado y afectara al viaje profesional, que durante 2004 dio signos de atonía.

Despegan las reservas online por Internet. 2004 fue el año del despegue del comercio electrónico, especialmente de las reservas a través de la Red entre proveedores y agencias que, por vez primera, captan parte de la cuota exclusiva de los GDS. Numerosos proveedores, incluidas las mayoristas que reservaban casi exclusivamente vía booking telefónico, empiezan a gestionar reservas a través de su web en la Red. También las agencias virtuales, que venden por Internet al cliente final, despegan en 2004, al suponer el 3,6% de las reservas del GDS líder, lo que supone casi 1,2 millones de reservas, con un crecimiento del 132% respecto de 2003.

Las agencias receptivas, en retroceso. En contraste con las emisoras, las agencias de receptivo sufrieron un nuevo y doble revés. Por un lado, las receptivas dependientes de los mercados emisores europeos sufrieron la atonía de algunos de los más importantes, como el alemán, y las de los mercados iberoamericanos, la carestía del euro con respecto al dólar. Paralelamente, en 2004 continuó tanto la concentración empresarial en la actividad receptiva como el posicionamiento de los grandes turoperadores extranjeros para controlar los ingresos provenientes de este segmento. Los mercados norteamericano y japonés no se recuperaron del efecto 11-M y de la percepción de inseguridad de Madrid, respectivamente.

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