ALQUILER
Leve desaceleración del crecimiento. El sector de alquiler de vehículos en España durante 2004 se mantuvo en cifras de crecimiento, si bien en el marco de cierta desaceleración, que ya se habían apuntado en años anteriores. Se estima un crecimiento superior al 10% en 2004, confirmando el cambio de tendencia (pérdida promedio de medio punto anual en los tres últimos ejercicios), con una facturación oficial próxima a 600 millones de euros, en su gran mayoría a cargo de las seis grandes compañías y las nuevas de bajo coste que operan en España.
Descontrol de la oferta alegal. En la cifra de facturación sectorial no se contabiliza la economía sumergida que representan microempresas que actúan en zonas turísticas. Las compañías que trabajan al margen de la legalidad mantienen aún una considerable cuota de mercado. Situación es especialmente alarmante en Baleares, donde se estima que la mayoría de las empresas incumple la normativa, desde carecer de licencia para ejercer actividad hasta utilizar instalaciones sin homologar; lo que, además de constituir intrusismo, deteriora a la calidad de todo el sector.
Bajan precios y llega el bajo coste. La competitividad de las empresas del rent-a-car español alcanzó una nueva cota en 2004. Así, a la contención (y reducción) de costes, se sumó la irrupción en esta actividad del modelo de bajo coste, primero desde la filial de coches de una importante low cost aérea extranjera y después con el lanzamiento de una empresa española de alquiler de coches baratos por parte de uno de los grandes grupos de integración vertical.
A más aéreo, más rent-a-car. La recuperación cuantitativa del transporte aéreo y, más concretamente, el auge de la tendencia al sólo vuelo y del alojamiento no reglado beneficiaron durante el pasado año a las compañías de alquiler de automóviles, especialmente a las grandes, habida cuenta de la complementariedad existente entre estas actividades.
Dos nuevas tendencias de mercado. Frente a las grandes compañías, que en su mayoría son filiales de las grandes multinacionales del sector, empeñadas en mantener un doble frente comercial (el del viajero profesional o vacacional que requiere de servicios y el de una creciente demanda turística que exige bajos precios), emergió una nuevo segmento basado en el factor precio, que unifica su oferta ofreciendo una flota con una misma tipología de vehículo y elimina tanto los servicios como el coste de distribución.
Se acentúa la reserva directa. El extraordinario nivel de mecanización de los inventarios y sistemas de reservas de los grandes del alquiler de automóviles se ha sumado al auge de la venta directa de las nuevas compañías de bajo coste. En consecuencia, durante 2004 un creciente volumen del alquiler de coches en España migró desde la reserva telefónica (a través de call centers) hasta la venta online (a través de plataformas Internet). Pese a ello, los alquileres realizados por las agencias de viajes (vía GDS) crecieron un 14% en 2004, situándose en torno a 340.000, a lo que se sumó el auge de talonarios de alquiler de coches.