TURISMO DE SALUD

El nuevo consumidor dispara la demanda. La demanda del sector de turismo de salud, liderado por los balnearios, no ha cesado de crecer en los últimos ejercicios, y 2004 no fue la excepción. El crecimiento de este sector se enmarca en el éxito del turismo activo y la pujante cultura de la salud (especialmente el cuidado del peso y de la piel), así como de la estética personal y la necesidad de paliar el estrés que ya también caracteriza al emisor español.

Un millón de clientes y 200 de facturación. Se estima un crecimiento promedio de dos dígitos, mantenido en los últimos ejercicios, con una cifra total de clientes próxima al millón. Los balnearios acumulan unas 900.000 estancias en casi centenar y medio de las estaciones termales, con más de 200 millones de euros de facturación. El crecimiento podría haber sido aún mayor por la decisiva incorporación de las agencias de viajes emisoras y los turoperadores, tanto españoles como extranjeros, a la comercialización de los balnearios que han pasado de ser considerados turismo de salud a integrarse plenamente en la oferta vacacional.

La hotelería se vuelca con los SPA. Parte del éxito del nuevo turismo de salud se explica por la decidida a puesta de la hotelería del segmento alto por crear áreas de SPA. Así, a los balnearios de larga tradición familiar, se suman los grandes hoteles que incluyen en su oferta tratamientos terapéuticos (de belleza y relax, básicamente), que llegan a aportar en algunos casos el 1% de sus ingresos netos y ya constituyen la principal motivación para sus clientes. Persiste, no obstante, un conflicto entre centros termales (especialmente por la naturaleza minero-medicinal de sus aguas), con los SPA, cuyas aguas no están homologadas.

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